miércoles, 11 de diciembre de 2013

noche 1

acá me tenés, compañerito,
coleccionando impaciencias.
Me despierto en una cama alta,
como la del cuento de la princesa que debía sentir arriba de diez colchones el relieve de un poroto.
a mí,
no sé que me pasa,
mi cielo, de cierto modo,
sigue siendo el mismo,
en mi barrio persisten los conciertos de los grillos
las luces del Estadio Nacional se turnan para parpadear,
como ojos de cíclope vigilante de su cuerpo isla.
Yo enciendo la luz,
para que las paredes no se cierren sobre mí como ataúdes,
busco soñar con azul como prometimos,
y solo te veo onírico y terrorista,
poniendo bombas en mi cuadra.
Las madrugadas son harto más frescas
y no me están sitiando avenidas turbias de colectivos y camiones,
dando vueltas por mi casa que hace mucho dejó de serlo.
Estamos bailando sobre una mesa de vidrio,
en el borde izquierdo de una terraza devorasoles,
yo reclamo por cuaderno tu espalda,
porque tengo un sentir frágil,
felino,
torpe
e inexperto,
Sin embargo
o mejor dicho
x sobre todas las cosas,
combatiendo cualquier intento de disociación terrible,
sos el combustible de mi insomnio,
adelante, compañerito,
yo muerdo...
miedos y hombros.

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