Me gustaría que nuestras cosas se transportaran solas por la ciudad,
que volarán de tu ventana a la mía
desfilaran por tu escalera hasta tocar
el timbre roto de mi puerta
y sonara.eMe miraran como animales domésticos
que se creyeron de la selva
y ahora vuelven a que los alimentes y les hagas cariño.
aunque nunca repares los cierres de mi mochila
tus sábanas hechas un ovillo que no supo estar a la medida de mi cama
tus cajitas de lata
con sorpresas que decidí no hacer humo
el pantalón de tu amiga
que no mandé a la costurera
las herramientas tuyas
las herramientas mías
devolverse las cosas dicen que es
la parte más triste.
es el final de los conciertos
cuando ya sabes que tocaron falsamente la última canción
y la que pidió el público después
Es la última página de la saga de novelas fantásticas de tu infancia
ya suficientemente exprimida por la industria del cine
y entre las escamas de los dragones
se asoma ese deseo oscuro de crecer
resignarse a leer
libros de gente grande.
es quizás el hecho
más concreto y simbólico
Duele porque se adelanta a lo que todavía no nos ocurre;
hace una semana dije
voy a reparar el Kosovo que es mi pieza
y mi corazón
guardé toda la ropa
apilé los libros
los encerré en un bolso que llevo días esperando entregarte
junté los pequeños objetos que cada una fue olvidando
en la casa de la otra.
Puedo irme a vivir
a una casa al lado del riachuelo
dejar esta
donde tu me trajiste y mudaste todas estas cosas
muchas de las cuales te entregaré hoy y no sé como
Puedo calzarme la mochila que me devolverás esta tarde
salir a oler los ojos de este continente
y hacer de las plazas y las veredas
mis escenarios
Puedo volver a dormir en mi mismo colchón roto
con otra mujer
Pero sé
que nuestras historias se van conmigo
que el lenguaje que inventamos para hablar de nuestro amor
que los códigos
idiotas y ridículos
fueron palabras mágicas en las que podíamos descansar
que las preguntas
sobre todo eso que fue tu vida antes de conocerte
preguntas
como
birra o vino
y sabíamos que cual fuera la respuesta
venía detrás caminando
una noche increíble
los viajes
durmiendo abrazadas en la cabina de un camión
felices de que ignorara eso que somos
ahora sin la otra
pedaleando un desierto de sal
las resignificaciones
del tiempo
de la manera de despertarme
hasta la forma de fijar la alarma en números inexactos
los poemas
que nos escribimos
como si en serio existiera una fuerza más grande que nosotras
y nos susurrara
los nuevos sentidos
de palabras simples.
la manera de mirar la cordillera
en la ciudad donde nací
pensando que solo era cruzarla
para encontrarte
las distancias oceánicas
y aún así,
sentirnos tan cerca
mirarte desnuda
fumando en la ventana
y saber
que tu cuerpo
podía ser mi casa
los libros que volaron en nuestras discusiones
las duchas juntas y flashar lluvia
y besos de películas
una a una
las birras en los cordones
incluso la primera
que quebró mi torpeza
como antecedente cruel
de lo que sería este momento.
sentir que conversando contigo
podía entenderme
y aceptar al mundo.
y todo eso,
a lo que solo dejo el silencio,
porque fue tan bello
que no soy capaz de nombrarlo hoy.
Todo eso que no puedo llevarte en un bolso
que no cabe por la puerta
de la casa donde nos juntemos
porque vayamos donde vayamos
eso,
se queda,
en nosotras.