no me dejes olvidar
no lo permitas aunque me empape de este pedazo de latinoamérica
por más que de tantas asambleas su acento me resulte neutro
y de tanto escuchar y leer, y sobre todo escuchar
la historia de aquí sea la mía
así diga birra en vez de chela
y mi gueón que nunca sabrán articular, malamente, como nosotros, sea sustituido.
Así vea pasar una década,
no permitas que olvide que antes de aquí, luché con un pueblo
que creció en ese capitalismo depravado y carnicero,
de una patria con muy pocas dictaduras de nombre
e ininterrumpidas dictaduras de práctica,
haz que recuerde que las únicas respuestas del Poder
son silencios con olor a gas lacrimógeno
y que el agua que nos sobra entre la cordillera, los lagos y el tormentosofrío "Pacífico"
está privatizada
pero es gratis cuando la sacan del zanjón y te ducha ácidamente para dispersarte x la Alameda.
De alguna forma mantén firme en mi memoria
todas esas caras;
de pacos que golpean a quienes podrían ser sus hijos,
de cabros chicos de menos de 10 años que no saben vivir sin pastabase.
de estudiantes detrás de un lienzo riendo y queriendo borrarlos a ellos,
el rostro del micrero ya embrutecido de cruzar Santiago,
la dignidad de la mirada de siglos del mapuche,
y esa mujer, de manos con olor a cloro, que camina x los pasajes de su población,
y no cree que sea insolencia contar un poquito de tanta verdad y exigir justicia.
Recuérdame también a los sin rostro.
No dejes que la pampa interminable
y los edificios antiguos que acá no demuelen sismos,
me cerquen.
Desde aquí, a distancia,
se puede mirar Chile,
desde aquí, los que no hablan como yo,
pueden ver lo que no vi.
Desde aquí enséñame que la única manera de recordar es peleando,
y la de no olvidar es construyendo la anulación,
de los nombres y las fronteras.
miércoles, 27 de febrero de 2013
los nombres y las fronteras.
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lo primero en colectivizar-c es el sufrimiento (o una romántica violencia)
¿cuánto tiempo duran las esperas?
¿cuánto tiempo es un tiempo?
¿cuando comienzo a construirte y dejo solo de criticarte?
no sé de matices y lo sabes,
soy extremista,
podría mentirte y decirte que en Chile nos fabrican así.
¿Por qué no te tomo x asalto?
revivo todas mis historias archicontadas y las acumulo en mí y...
y voy.
Una romántica violencia,
pero ¿no es más violento acaso tenerte en frente y escudarme en este mutismo parlante?
violent@ tú con ese no se qué de misterio abierto
violencia escrita como en este cuaderno: de izquierda a derecha
no voy a ser más arrogante de lo que ya soy (interesante sería saber si eso es posible)
leeré con mis ojos y mis manos
leeré en voz alta gritando en la calle
leeré con mi acción; única manera posible
trataré de comprender
de no dar todo x seguro
jugaré a esa inseguridad a la que tanto le tememos.
La anatomía es un argumento marxista
trata que tu corazón
así nunca pase yo la frontera
y no me des ni una miserable residencia para lucir en el pasaporte
trata
que nunca se mueva del lado de los pueblos
y que jamás deje de bombear
más que fuego,
pintura,
aserrín,
bencina...
sangre.
Como la que nos han sacado a litros,
nunca dejes de saber que esa injusticia que cometieron
con el sudaca en Barcelona,
con el niño haitiano que no adoptó una estrella hollywodense,
y contra todas esas mujeres que cubren el rostro x sumisión y no x rebeldía,
por favor,
siempre mantente convencid@
que eso te lo hicieron a tí,
a todos,
lo primero en colectivizar-c es el sufrimiento.
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lunes, 25 de febrero de 2013
todo mi exilio
te doy mi exilio
te regalo todas las calles de Santiago que aplasté gritando,
te ofrezco mi compañerismo disidente,
mi utopía político poética,
mis ojos rojos de smog,
mi carencia de banderas, mis manos que han tocado injusticias,
mis oídos que mordieron brutalidades,
te entrego los golpes que recibí (y también los que devolví)
de los palos y las palabras.
Te encargo mi miedo que convertí en furia
y te advierto de esa rabia que enfrié para poder vencer,
te doy mis ganas de una victoria
que nos dure más que los siglos de mentiras
te obsequio mi antigua impotencia
mi llanto por el mundo
mis ideas, que sin ellas soy harto poca cosa,
mis ideas que esperan y todo lo demás.
Porque sé que tú,
con o sin mí,
sabrás usarlas,
en esta pelea
que a veces frustra,
cansa, mas siempre nos llena,
haciéndonos quien, deciDImos ser.
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sábado, 23 de febrero de 2013
plegaria pagana
sálvame de la abstracción
de la falta de voluntad
de la postmodernidad que nos quiere convencer que el Universo es un cine y vemos el BigBang comodamente sentados en butacas
sálvame de los trotskistas (y de la fracción de la fracción de su fracción)
sálvame de los peronistas, que no pueden ni definirse
sálvame de los terroristas miedosos,
los capuchas insensatos,
los pacos jalados,
de mi facho interior, que acaso es el más peligroso.
Sálvame de la lucidez de los sábados en la noche,
sálvanos del lujo que tanto nos embrutece (y creemos que nos refina)
sálvame de ser una isla de esas que ya nadie se acuerda
y sálvame también de la fama barata
de la libertad solo mía
y no la de todos.
Sálvame de salvarme
de cerrar el cuerpo a lo miserable
mas no te atrevas a salvarme de...
tu presencia intermitente,
tu geismo,
tu ánimo de pueblo.
Sálvame de todo menos de tí,
guerrilla de humo congelada en las murallas de Buenos Aires.
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viernes, 22 de febrero de 2013
Egañin (o el olor de todo lo que extraño)
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domingo, 10 de febrero de 2013
EMI-grantes ?
Recuerdo cuando se fueron cada uno de mis hermanos. Uno vivía en la Capital y comenzó a usar camisa, no así corbata, pero ganaba como un gerente. Le dijeron que se lo llevarían, que aprendería en otro puerto y el creyó. Hoy vive con su cabeza en su primer sitio, con su cuerpo, ya sin musculatura de nadador allá. La primera en irse fue la mayor, digamos que en mi familia el azar nos quiso ordenar, el Estado, que no dio un peso por ella cuanto tenía diecipico hoy la condecoraba con una banda presidencial y le pagaba un lindo avión que cruzó el atlántico, llegó a un puerto de palos, con ciudades de edificios construidas por un tipo que tenía ojos enfermos (y eso hizo que el mundo fuera como fue). Con los otros dos fue todo, más o menos, al mismo tiempo. Ambos emparejados, ambos de la Academia, ambos ovejas negras, aunque una rubia y la otra morena, de todas maneras no esquilados hace ya un tiempo. Uno llegó a las tierras de Rivera y Khalo, hasta se quedó en el mismo barrio, al otro, cuyo avión también pagaba un renovadísimo concertoso, decidió volver a lo de los conquistadores, la ciudad se olía antes de verse, no le gustó: pasó dos años sin que alguien lo abrazara de frente. El más bajito digamos, nunca hubo de usar pasaporte, sin embargo fue a un cerro tan alto que no llegaban los pobres, encontró el amor una vez y se preocupó de no perderlo, lo declaró al Estado para que no hubieran mal entendidos y cumplió con el contrato perpetuando su estirpe. El golden boy fue todo un hijo de ferretero; ahorró, aunque no lo suficiente, puso el talento, como muchos, a disposición del sistema, y pudo irse en poco meses, a vivir su vida, se convirtió en visita de la que era su casa. El otro, que alguna vez se creyó mayor que todos, interpretó bien el papel de enfermo, no encuentra trabajo, si esa fuera una activa protesta contra el capitalismo y el trabajo asalariado me pondría feliz, pero él pretende vivir con las comodidades de Mcdonalds sin pagar su hamburguesa. La otra, la que pudo haber sido yo, está dándose vueltas por el mundo, planea ocupar una casa, planea alguna vez irse como todos, planea y hace, por lo mismo asusta, le va a ir bien, seguro tendrá más complejo en entregar la inteligencia y el talento. Y entre mi mala cronología me he olvidado de él, que donó espermios solo para algunos pero ha sido el papá de muchos. Se fue antes de la veintena, más bien lo echaron, le dijeron la muerte o el extranjero y se arrojó a ser sudaca, llegó con un papelito con instrucciones en español, que no le servían en ese país donde no entendía ni un moco de alemán, no habló durante años, estudió una carrera, estudió los panes, se casó y tuvo a dos niños que décadas más tarde serían tan emigrantes como él. Quizás fue su culpa, entre tanta adoración y búsqueda de respuestas en esa condenada enciclopedia naranja comenzamos a creerle el cuento que había que irse, no porque no nos gustara allá de donde salimos, que nuestros úteros diversos permanecieron en esa patria que a todos nos vale nada. Al principio no me creyó cuando le conté mis planes, me dijo que no me daría ningún peso. El Estado tampoco lo haría siendo tan joven y en la sucesión de una herencia salía perdiendo, súmale que de heredar, solo heredaríamos deudas. Me saludaba sábados y domingos, cuando partía a trabajar, me miraba con paciencia cuando yo fantaseaba con mi cruce de Cordillera, pero aquí no hay cerros que te señalen el Oriente y los ricos, entre cordillera y puerto hay pampa, e inumerables, realmente infinitas, plantaciones de soya. Partimos a la misma edad, digamos, que de una forma u otra, nuestras emigraciones fueron ideológicas, digamos que yo puedo volver y él no, desventaja para mí, yo tengo la comodidad a un vuelo de tres horas, la tentación del retorno sonriéndome desde una página web de sky o lan chile.
No sé si algún día volveremos a tomarnos una foto todos juntos, los 9+2. Ni el próximo funeral logró juntarnos, cada uno recibió la noticia- los números desconocidos nunca son nada bueno-. Quizás, deberíamos destruir esa fantasía capitalista que son las fronteras y las aduanas, aunque eso sería un acercamiento tan fantasioso como los pasos fronterizos. En casi todas las fotos de ese tipo yo salía con la mano apoyada en la nariz, cuando hablo de la nariz de la Margarita me dicen que mi nariz tiene personalidad y es linda, yo no alababo para desmedrarme, eso es lo que la gente no entiende. Algún día me ganaré el kino, como dice mi mamá, y haremos una reunión todos, estemos donde estemos, eso sí volarán en cabina económica, que dicen por ahí que mientras existan miserables en el mundo, el lujo es un crimen, y yo quiero ser criminal frente a las leyes, no de cara a los pueblos.
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