jueves, 31 de enero de 2019

Estúpida y sensual sincronía.

Tenemos una sincronía bastante inútil
casi estúpida sabes?
nos encontramos casualmente en el eclipse
podemos suspender por ese día nuestras cosas
dedicarnos a contarnos
todo lo que no nos dijimos en meses.


Yo iba pensando un poema
(deuntiempoaestapartecaminorapeandopoemasenmicabeza)
yo podría reconocer tu forma de caminar
en cualquier ciudad del mundo
conozco el diseño de todas tus camisas
incluso la que nunca te robé
con las flores amarillas sobre el negro
las flores preguntándose
como yo
cuántas horas más se quedarían puestas sobre tí.


Buenos Aires es una ciudad infinita
y te vengo a encontrar
Callao el Congreso
sin identificar a la chica que te acompaña
es válido
que sigas con tu vida
“hoy no es nuestro tiempo”
ya nos lo dijimos en voz alta


Pero dime porque esta sincronía estúpida
de conseguir un alquiler a 8 cuadras de tu casa
inútil
porque nos hace encontrarnos
muy Hollywood
cuando cruzo
la avenida
sé que me viste.
Entre el cemento y tus ojos
elijo el cemento.


Dedicada a lo gris
alejándome en mi manera de caminar
que sé que tú también
identificarías en cualquier ciudad del mundo
deseo hasta el subte
que nuestra sincronía tan mágica
sirviera al menos para coordinarnos,
las vidas,
las ganas de lo mismo o las ganas
más bien,
de un mismo escenario

para seguir siendo tan distintas.

lunes, 28 de enero de 2019

Se suda el mar

Cuando estamos así
desnudas sobre esta ciudad
donde caminar es entrar
permanentemente
a la humedad después
de una larga ducha.

No sé si son gotas de sudor
o cálidos peces de hielo
que
nos nadan.
Mecidas en algas tornasoles
vestigios de los gritos
que se nos murieron recién
en los oídos de la otra,
la sal líquida
se nos queda en los ojos
cuando leemos poemas por turnos
el último que leíste
antes de
irte podría ser
la única claridad que necesitamos.
Hoy
nos esparcimos sobre un sueño roto;
una tuvo que aceptar
otra tuvo que decidir
yo tampoco sé bien
como sentirme.
Pero ayer,
entre el libro sudoroso,
tus criaturas,
mis peces,
no eché de menos,
al menos no tanto

el mar.

jueves, 17 de enero de 2019

sin título 10


(antiguo ahora es algo que escribí hace tres meses)





Me debería estar escribiendo a mi misma
pero siempre es más fácil volver a las eternas costumbres
de estar para otra
siempre significada al mundo y no al renglón a medio escribir de él
que soy yo.
Será por la identificación
por el tiempo reciente
porque la vida nos está cruzando más allá de mis viejos
y absurdos hábitos románticos
te quiero contar en que estoy
porque también es una forma de hablarme.
Estoy metiéndome de a poco,
como mi tía abuela al mar
muy lentamente, más que avanzando a través de la arena,
espero que la marea suba hasta mi cintura y más allá
me apreto la nariz para hundir la cabeza
cuando sé que lo que en verdad quiero es aprender a respirar bajo el agua
lo que duele no son los vidrios rotos y las heridas que dejan
porque la sangre se succiona
y se convierte en saliva
lo que duele es la transparencia
es el terremoto que solo nos deja cristales en el piso
para mirar lo que hay detrás
mis pulmones se hicieron eternos
con ellos buceo a las profundidades de mí
que son precisamente
las que más temo.
Yo ya fui con ella a la muerte
decidimos ir a morir
porque somos lo suficientemente lúcidas
para saber entregarnos a lo inevitable
porque de los fénix se admira el fuego
cuando lo más bello son sus cenizas con las que se construyen nuevas ciudades
para recorrer juntas.
Me estoy yendo a un viaje que me da más miedo
que hacer dedo sola por carreteras que no conozco
un muelle es al final un salto a muchos países
que se encuentran en el agua
y yo con mis manos
estoy tocando la música
y rozando la piel de la arcilla
eterna negociación entre
mi dureza y mi ablande.
de lejos me saludan
como en la muerte del Gran Pez
todas las personas que quiero
como haciéndome chao
porque me despiden de mi antigua piel de serpiente
de mi eterna manera de ser oveja con piel de lobo
ahora entiendo cuando me dices
en este país están
porque yo no los tengo
porque quisiera tener a mi mamá cerca y que me abraze y me haga cariño en el pelo
y me diga ya chinita, las penas pasan
llora y llora
y mañana levántate y dúchate
a la depresión se le gana así
poniéndose limpia y lavando la casa
quiero tomarme un vino con mi papá
y como buen pez
me suelte mar por los ojos y diga cosas correctamente
me enseñe nuevas palabras
y quiera abrir otra botella
quiero a mi hermano cerca
quiero ver a mi hermano con su hijo que no nace en brazos
y que me diga que soy muy grave
que nos prestemos orejas como de adolescentes
que con su compañera me hagan tomar vino blanco en caja
y seamos de nuevo de la noche.
quiero tomarme un bus sola e irme horas de horas dibujando
escribiendo mi décimo diario que no son para leerse
si no porque escribir es la única manera que pude aprender
a hablar y estar conmigo.
Yo también, como tú,
me entrego a la vida de corazón abierto.
Así es que terminé como ahora
profundamente enamorada
de una mujer que era capaz de dibujarme la cordillera en la ventana
y traerme el olor de Santiago en invierno
a esta ciudad sin montañas
aplanada por el cemento y la humedad
me mandé así
como un niño que corre por un campo que no conoce,
de pronto llega la desierto,
se toca la cara y le creció la barba.
y me encuentro aquí
amando de una manera simplemente completa
con los brazos detenidos por mi propias costillas
con la columna que me duele porque quiero sostener el cielo con las manos
amando a una compañera
que solo me podía traer un sueño
amándola tanto que aprendí el olor de la libertad
que es tan parecido
al del paso fronterizo
sola
sin pronunciar más palabras
que aquí está mi documento
cargando una mochila
que no pesa más que los deseos
aún no descubiertos.
Y voy a perderme en esto
y voy a dejar de pensar y querer medir la vida
en cálculos que nunca supe hacer.
Voy a lanzarme en parapente sin parapente
nadando el aire hasta volver a aterrizar en mí.
Si quieres
mirar esto de costado
si tus ojos
en los que el mundo puede mirarse y aceptarse
quieren ver esto
sin más expectativa que apañarse
en el eterno vicio de ser amigas
de habitar este presente
del que me podré borrar cualquier día
de abrazarnos cada tanto porque nos hace bien
pero sabiendo que hoy
yo elijo viajar conmigo,
si quieres,
y si no,
podemos seguir dibujando
seres de papel
poemas que gritan
y batalla naval de palabras.
yo te digo porque sé,

que quien avisa no engaña.

s t

Mi mamá se fue a vivir al Sur porque a mi papá consiguió ahí un trabajo
Mi mamá tenía su trabajo en la capital
la gente de la capital le dice sur a todo lo que quede de sus límites
hacia ese punto cardinal
mi mamá pasó diez años
cuidando niñxs
descuidando su carrera
hablando muchas horas con sus amigas por teléfono
haciendo surcos en la tierra
regándose con whisky
mi mamá fue una planta
triste y llena de soles.
cuando fui adolescente
decidí no ser
lo que ella había sido.
cuando pasé un año fuera de mi casa
pude entenderla
cuando murió mi abuela
quise convencerla de que podía ser otra cosa
cuando nacieron nietas y nietos
aprendí a aceptar
que mi mamá era un árbol enorme
con decididas raíces
respectivos metros cuadrados
y por más que yo hiciera fuerza
no se iba a mover del sitio
donde había decidido crecer.
Cada tanto vuelvo
apoyo mi espalda en su tronco
su figura aún proyecta
sombras sobre mí
le regalo mi silencio
lloramos savia juntas
cuando mis pies dejan de aplastar
suavemente sus raíces
mi mamá sabe mejor que yo
que no voy a ser

lo que ella eligió.

17.01

voy a tomarme un avión
el día de tu cumpleaños
al único país que me dijiste
que nunca vivirías.
voy a recorrer todos los países
que hay dentro de ese,
aprenderé otra jerga
porque soy la que nunca aprendió idiomas
voy a cruzar fronteras como pasan meses del año
ellas me lloverán por la piel
de trópico de cáncer
las manos se me llenarán de frutas
y los ojos de distintos nombres
para el color verde,
mi casa al final es eso
que llevo cosido a la espalda.
pero antes:
nos voy a ir a llorar
a la única orilla accesible
del Río de la Plata,
voy a partir cemento contra el agua
e imaginar que son piedras
voy a mirar el recorrido de los pájaros
obviando las cabezas de los edificios
que no dejan de verse
nos voy a llorar ahí
y ese lugar va a valer,
por todos los otros
de esta ciudad,
que nos sabía reunir
por todas esas esquinas
donde fuimos
concretamente bellas
rutilantes
y felices
con muy poco.