(antiguo ahora es algo que escribí hace tres meses)
Me debería estar escribiendo a mi misma
pero siempre es más fácil volver a las eternas costumbres
de estar para otra
siempre significada al mundo y no al renglón a medio escribir de él
que soy yo.
Será por la identificación
por el tiempo reciente
porque la vida nos está cruzando más allá de mis viejos
y absurdos hábitos románticos
te quiero contar en que estoy
porque también es una forma de hablarme.
Estoy metiéndome de a poco,
como mi tía abuela al mar
muy lentamente, más que avanzando a través de la arena,
espero que la marea suba hasta mi cintura y más allá
me apreto la nariz para hundir la cabeza
cuando sé que lo que en verdad quiero es aprender a respirar bajo el agua
lo que duele no son los vidrios rotos y las heridas que dejan
porque la sangre se succiona
y se convierte en saliva
lo que duele es la transparencia
es el terremoto que solo nos deja cristales en el piso
para mirar lo que hay detrás
mis pulmones se hicieron eternos
con ellos buceo a las profundidades de mí
que son precisamente
las que más temo.
Yo ya fui con ella a la muerte
decidimos ir a morir
porque somos lo suficientemente lúcidas
para saber entregarnos a lo inevitable
porque de los fénix se admira el fuego
cuando lo más bello son sus cenizas con las que se construyen nuevas ciudades
para recorrer juntas.
Me estoy yendo a un viaje que me da más miedo
que hacer dedo sola por carreteras que no conozco
un muelle es al final un salto a muchos países
que se encuentran en el agua
y yo con mis manos
estoy tocando la música
y rozando la piel de la arcilla
eterna negociación entre
mi dureza y mi ablande.
de lejos me saludan
como en la muerte del Gran Pez
todas las personas que quiero
como haciéndome chao
porque me despiden de mi antigua piel de serpiente
de mi eterna manera de ser oveja con piel de lobo
ahora entiendo cuando me dices
en este país están
porque yo no los tengo
porque quisiera tener a mi mamá cerca y que me abraze y me haga cariño en el pelo
y me diga ya chinita, las penas pasan
llora y llora
y mañana levántate y dúchate
a la depresión se le gana así
poniéndose limpia y lavando la casa
quiero tomarme un vino con mi papá
y como buen pez
me suelte mar por los ojos y diga cosas correctamente
me enseñe nuevas palabras
y quiera abrir otra botella
quiero a mi hermano cerca
quiero ver a mi hermano con su hijo que no nace en brazos
y que me diga que soy muy grave
que nos prestemos orejas como de adolescentes
que con su compañera me hagan tomar vino blanco en caja
y seamos de nuevo de la noche.
quiero tomarme un bus sola e irme horas de horas dibujando
escribiendo mi décimo diario que no son para leerse
si no porque escribir es la única manera que pude aprender
a hablar y estar conmigo.
Yo también, como tú,
me entrego a la vida de corazón abierto.
Así es que terminé como ahora
profundamente enamorada
de una mujer que era capaz de dibujarme la cordillera en la ventana
y traerme el olor de Santiago en invierno
a esta ciudad sin montañas
aplanada por el cemento y la humedad
me mandé así
como un niño que corre por un campo que no conoce,
de pronto llega la desierto,
se toca la cara y le creció la barba.
y me encuentro aquí
amando de una manera simplemente completa
con los brazos detenidos por mi propias costillas
con la columna que me duele porque quiero sostener el cielo con las manos
amando a una compañera
que solo me podía traer un sueño
amándola tanto que aprendí el olor de la libertad
que es tan parecido
al del paso fronterizo
sola
sin pronunciar más palabras
que aquí está mi documento
cargando una mochila
que no pesa más que los deseos
aún no descubiertos.
Y voy a perderme en esto
y voy a dejar de pensar y querer medir la vida
en cálculos que nunca supe hacer.
Voy a lanzarme en parapente sin parapente
nadando el aire hasta volver a aterrizar en mí.
Si quieres
mirar esto de costado
si tus ojos
en los que el mundo puede mirarse y aceptarse
quieren ver esto
sin más expectativa que apañarse
en el eterno vicio de ser amigas
de habitar este presente
del que me podré borrar cualquier día
de abrazarnos cada tanto porque nos hace bien
pero sabiendo que hoy
yo elijo viajar conmigo,
si quieres,
y si no,
podemos seguir dibujando
seres de papel
poemas que gritan
y batalla naval de palabras.
yo te digo porque sé,
que quien avisa no engaña.
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