lunes, 16 de diciembre de 2013

amor etapista en track nueve

hay tantas cosas ¿sabés?
tantas cosas en mi casa que ya no me pertenecen
mi pieza, por ejemplo.
¿te acuerdas de todas las veces en mi pieza?
de esas mañanas en que me levanté como zombie
y salí a trabajar autómata,
y mientras modulaba robóticamente frases del Mercado que no convencían ni a mi madre,
mientras la cámara de seguridad me guiñaba el ojo,
y el mundillo me felicitaba por la maravillosa cosa que aparentaba ser.

Te acuerdas de mi balcón cuando no estaba cubierto de tela,
y tu fumabas en la puerta,
mirando esas casas que nunca nos interesaron,
y pensábamos en el futuro del mundo?
o esas tardes soleadas,
donde hicimos llanto como guerra,
tus ojos entonces, eran un resbalín de poemarios.

Te acuerdas cuando fuiste calle y te hice del pueblo?
te acuerdas que te amé como pueblo?
con ternura paciente de guerrillero vietnamita,
yo peleaba por tí como si fueras causa.
y me desilusioné cual pingüino capitalino,
que ve como los hielos de la enamorable rebeldía se funden,
mientras los turistas toman fotos,
beben whisky
y aplauden.

te acuerdas cuando eras terrorífica primavera
y yo una flor terrible
que cortó sus raíces para ser arrasada por el viento?

fuimos dos niños que se conocieron en una plaza,
jugaron toda la tarde,
memorizaron sus nombres...
somos los niños que sus mamás o abuelas
nunca volvieron a llevar a esa plaza.

fuimos una conversación borracha en madrugada de primero de Enero.

fuimos una lluvia fulminante de balazos,
que se resistieron a clavar las uñas de plomo
en piernas alegres, rebeldes.
fuimos un grito de libertad autoboicoteado,
autosilenciado.

fuimos el poema que nunca terminé de escribir.
como esa muralla en la que no terminé de rayar,
 porque nos cacharon,
sonaron sirenas,
hubo que correr
y las manos negras
se soltaron.
limpiándose el aerosol,
pintándose de nuevas épocas,
olvidándose de haber sido,
mordiéndose de furia y pena
por ya no poder ser.

pero fuimos.

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