los colas chicos
en medio de la pampa
donde el mar de estudiantes
saliendo de sus penitenciarías
los evade como a dos rocas
donde rompen
las olas de comentarios
caminan tan simétricos
en un medio abrazo
tan congruentes y bellos
con el mismo uniforme
verticales y llenos de oxígeno
frente a la horizontalidad
entregados como arena
en el roce de la tela del pantalón gris
ser cola de chico:
te respeto en miles de metros de altura
ser un chico cola:
kilómetros de seca hostilidad
te esperan
ellos si aprendieron
eso de amar al semejante
se deslizan como el frío
cuando el sol cae como sus manos
en los bolsillos del polerón del otro
se deslizan mirándome
sonreírles
espero que entiendan
que también soy cómplice
que yo hubiera querido ser
algo así como cola de chico
pero en mis pronombres.
Yo hubiera querido tener
catorce y el valor
de no encajar en ningún lugar que
me ofrecieran
y amar adolescente
fuera,
como los dos cabros colas de Hospicio,
que ante la amenaza
no se dispersan
no se derraman,
solo caminan,
porque en el desierto
no hay árboles
que deban imitar.
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