también soy una de esas extrañas que no extraña
podría preguntarme más al hueso que de todo lo que había
alguien con una dimensión del exterior tan desvirtuada
como construye la otredad
como digo piedra y la imagino
en otro lugar
que no sea mi mano viajándola en el aire
como digo hermano
y pienso
la negación familiar
a veces
también nos acomoda
la nostalgia es el dolor
del no regreso.
yo aqui sigo dejando mis pedacitos regados por ciudades
cotizando vuelos
buscando no reventarme
en magnolias
no vivir en el tiempo de sus fragilidades
googleando la etimología
de palabras que me construyen
buscando el origen
de los discursos que me delimitaron.
preguntándome si las flores
son de cada una
o más bien es una propiedad colectiva
como les hijes son pensades por sus padres
entonces
¿no las llevo dentro?
se quedaron siempre en el árbol
de la segunda casa que recuerdo
para ponerse rosadas y blancas
burlar las heladas de los campos
permanecer en el sitio
al que no volveré
y este dolor de la distancia
imposible de superar
como las vidas milenarias
de los astros
y este dolor de ser mis límites
de ser el único lugar
al que sé retornar
se convierta en una prueba
más.
que la felicidad completa no existe
solo es otra falla
en la que creí
mucho tiempo.
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