El último mes
me despedí de todas las personas que veía
porque quien deja un país una vez
sabe que todo va a ser
demasiado rápido
para que las planificaciones
compitan y venzan
el incomprensible ritmo
de la vida.
esta vez
por convicción
casualidad
o sabia experiencia
puse cuidado
en despedirme
dejándome fulminar
pero una vez
que me iba
no volteaba la cabeza
sabía que se me habían caído
las personas que quiero
en el pecho
que por mis poros órganos
drenaron
para quedarse en mi espalda.
Y entre mis vértebras rotadas
mis ideas torcidas
vivía
mi única casa posible:
yo sola arrastrando
mi propia historia
yo sola dejándome
atravesar.
0 comentarios:
Publicar un comentario