Estábamos
más regalados que Argentina para los fondos buitres,
pero
teníamos ese no se qué de incierto,
como
el paradero de Julio en Septiembre,
en
ocho septiembres.
Esa
seguridad de lo injusto,
al
final,
la
injusticia solo tiene eso para darnos;
seguridad
de que existe,
y
seguridad,
según
los medios y las turbas de Acoyte y Rivadavia,
es
lo que la gente quiere
además
de dólares, por supuesto.
Esto
vino a ser cinco veces más luminoso que la primavera de Praga
con praguenses y todo.
Desde
el suelo del laberinto o el cemento de la avenida
vi
un cielo vestido de piel de mariposas árticas,
cuando
nos vamos,
el
domingo se esparce en duchas de mediodía,
impartidos
y esparcidos,
en
un teatro de sombras con luz encendida,
hay
párpados que solo se ven a través de los gestos.
Cuando
vuelva,
sabré
extraviarme,
después
de todo,
nos
teníamos menos fe que la pintada
“SCIOLI
2015”
vinimos
a descubrir que había que perder el brazo,
para
saber que al laberinto,
le
sobran murallas,
mas
no tiene techo.
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