no me dejes olvidar
no lo permitas aunque me empape de este pedazo de latinoamérica
por más que de tantas asambleas su acento me resulte neutro
y de tanto escuchar y leer, y sobre todo escuchar
la historia de aquí sea la mía
así diga birra en vez de chela
y mi gueón que nunca sabrán articular, malamente, como nosotros, sea sustituido.
Así vea pasar una década,
no permitas que olvide que antes de aquí, luché con un pueblo
que creció en ese capitalismo depravado y carnicero,
de una patria con muy pocas dictaduras de nombre
e ininterrumpidas dictaduras de práctica,
haz que recuerde que las únicas respuestas del Poder
son silencios con olor a gas lacrimógeno
y que el agua que nos sobra entre la cordillera, los lagos y el tormentosofrío "Pacífico"
está privatizada
pero es gratis cuando la sacan del zanjón y te ducha ácidamente para dispersarte x la Alameda.
De alguna forma mantén firme en mi memoria
todas esas caras;
de pacos que golpean a quienes podrían ser sus hijos,
de cabros chicos de menos de 10 años que no saben vivir sin pastabase.
de estudiantes detrás de un lienzo riendo y queriendo borrarlos a ellos,
el rostro del micrero ya embrutecido de cruzar Santiago,
la dignidad de la mirada de siglos del mapuche,
y esa mujer, de manos con olor a cloro, que camina x los pasajes de su población,
y no cree que sea insolencia contar un poquito de tanta verdad y exigir justicia.
Recuérdame también a los sin rostro.
No dejes que la pampa interminable
y los edificios antiguos que acá no demuelen sismos,
me cerquen.
Desde aquí, a distancia,
se puede mirar Chile,
desde aquí, los que no hablan como yo,
pueden ver lo que no vi.
Desde aquí enséñame que la única manera de recordar es peleando,
y la de no olvidar es construyendo la anulación,
de los nombres y las fronteras.
miércoles, 27 de febrero de 2013
los nombres y las fronteras.
Publicado por Ninguna en 12:32
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