viernes, 22 de febrero de 2013
Egañin (o el olor de todo lo que extraño)
Comienzo a oler todo lo que extraño, falta poco para que sienta el olor de tu pañoleta, Egañin ¿qué olor tiene Chile? el de la palta derramada en un pan tostado, penetrante olor a fruta, a un melón tuna con vino blanco dentro, a tomate tibio y cebolla amortiguada. La pizza es un olor de solo algunos barrios, como las pizzetas de Bellavista que valen 3 gambas ¿habrán sopaipillas en Buenos Aires? les podré poner mostaza y limpiarme con una, a lo sumo dos, miserables servilletas de hoja de roneo. ¿Somos marxistas, Egañin? ¿qué dices tú? yo nos veía más libertarias pero tampoco, quizás es cierto que soy Jacintista o tal vez somos Egañistas, pero con eso la honorable familia hablaría de los latifundistas, de los intelectuales ociosos que escribieron constituciones aplastantes, impracticables, griegas. Te gustarían los hombres de acá, con sus manos de triunfo y sus ojos de dulce con colorante. Te gustaría la cerveza de acá, Egañin, que es super mala, parece agua, pero es barata y no nos encanta tanto la artesanal o la amarga asi que la Quilmes se deslizaría por nuestras gargantas en una estación de metro, de subte. Nunca conociste la línea A, quizás tu eres eso mágico que trae la modernidad, una tecnologización consciente de que no todo debe ser tan instantáneo. Feisbuc le ha hecho tanto mal y tanto bien a los movimientos sociales. ¿Cuando volveremos a ir a fotocopiar un panfleto juntas? ¿cuando volverás a hacerme bulling todo el camino porque no los se cortar y siempre, en mi ansiedad, rompo varias decenas? ¿cuando te reirás nuevamente de mí, cuando me lleven detenida y tu estés libre por esos azares?. Me va a hacer falta tu sensatez en esta ciudad obnubilante, tu ánimo borracho también, tenías razón: son unos maricones pa tomar, el otro día me miraron raro por tomar fernet solo, que sabían ellos de mi boicot de hace 6 años. Acá me han conflictuado, estoy leyendo cosas que me hacen dudar de como veía el mundo y la pelea nuestra. Aquí hay hierba con pomelo, limón y naranja, es más barata que en Chile, el chino vende bombillas que no se tapan y en la Recoleta están los mates más lindos y caros que he visto. pero ¿sabes? pese a que algunos pueden andar con el kit colgando y matean contigo a horas insólitas, me faltas tú, porque me despierto temprano y me tomo un litro de agua al seco, como me enseñaste, pa limpiar el cuerpo, luego me pongo a calentar agua, el termo lleno, la hierba en cerrito, el mate seco y no estás tú para conversar. No estás tú para gastar un par de horas de la mañana en solo conversar con la urgencia de nuestras voces, con la ansiedad de las historias que no acabamos de contar y surge otra. Yo sabía que te quería, quiero mucho pero acá, a una cordillera y kilómetros de pampa lejos, lo siento más. Porque tu si entiendes cuando te digo lo que te digo, porque ayer cuando sentía que era mejor no pensar pero no ideaba la manera de hacerlo tu me habrías dicho dos palabras y hubiera quedado blanca. Porque mañana me acompañarías a la Boca y haríamos ese taller que quiero hacer con cabros chicos, porque hablarte es como conversar con mi mejor parte, porque puedo remitirme a todas mis historias y tu estás en ellas, porque puedo encontrar el amor, la lucha, la creación pero... en Buenos Aires hay diez veces más lo que hay en Chile, pero no hay diez Margaritas que me apañen al fin del mundo, no hay diez con quienes recorrer de Estación Central a Franklin, con quien caminar todo Pedro de Valdivia derecho, con quien aburrirme en preu, con quien conversar distraída, no hay Margaritas con las que pueda vivir. Y son necesarias, y puta que hacen falta, me desdigo de mi frase, retrocedo sin verguenza, antes de venirme decía que lo único que le faltaba a este país era yo. Ahora entiendo y grito, lo único que le falta a Buenos Aires eres tú.
Publicado por Ninguna en 12:44
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