lunes, 20 de agosto de 2012

algunos supuestos y preguntas en torno a un músculo en particular.


sin ella, la sexualidad humana sería tan apasionante como hacer la fila en un Banco. Yo no podría gritar en la calle ¡ABAJO EL TRABAJO! no me llovería mi interior ante un soberano queque de naranja, un encuentro entre las puertas de las voces no podría prolongarse hasta la llama, las cartas ¿quién las sellaría? y la comida, guacho ¿quién diferenciaría el tequila del mate? ¿quién me guiaría entre los sabores salobres y dulces de las escasas epidérmicas superficies que conozco? Neruda era un gil; nunca la escribió una oda. O yo soy más gil aún y jamás la he leído. ¿quién haría que me bebieras los ojos? ¿dónde nacería el deseo? ¿y cómo lamería los resonadores del deseo? ¿quién me desinfectaría la herida? ¿cómo limpiaría las tapitas del yogur? la verdad está en los detalles.-dijeron- y cualquier cosa que pretenda contar es imposible sin ella, para decir eres el totem de todas mis adoraciones o te haz convertido en caca de hipopótamo olorosa y despreciable.... o que se te trabe, y te excuses, no digas nada, te vuelvas marxista al menos por verguenza. Para vociferar ¡¡¡paco culiao!!! o asomarla rápidamente con  insolencia. O bien, uno de sus más prácticos usos: besar a perpetuidad cada provincia de los cuerpos escogidos

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