Desperté y el mundo ya se había oscurecido para siempre. Hoy, era el día del crepúsculo eterno; una luz bastante mediocre que nada se compara con la casi noche de siempre, aun así, la humanidad la estaba esperando desde que el primer ser humano fue un feto jugoso y cabezón. Que vino primero, ¿la mujer o el feto? ¿el útero o el sexo? El amor o el sexo? Sexo o los sexos?. No tenía tiempo para contestarme, nos hemos vuelto una raza bastante focalizada ¿sabes? Yo tengo que salir a matar gente aún, no ando con ganas de asesinar a nadie, deberíamos venir con un sensor motivacional, corporalmente deberíamos estar bloqueados para situaciones que no nos llenan, es la felicidad mundial más técnicamente segura que se me ocurre. Seguro no sale tan cara, lo industrial abarata costos, podría apostar que en China vivir cuesta un respiro, a diferencia de Chile, que somos meláncolicos borrachos. Y no nos enseñan a poner tildes, retroceda 44 palabras (un claro ejemplo) y contamos como un tren que va a pasar por quien cuenta sin piedad, como en el peor crepúsculo interminable que ha visto la eternidad, por eso a los niños les aterra la oscuridad, y a los adolescentes las matemáticas, tienen miedo que alguien les robe el plan de suicidio perfecto.
martes, 8 de febrero de 2011
en los fines de la siesta
Publicado por Ninguna en 21:10
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1 comentarios:
Mientras leía tus palabras mis latidos enloquecían.
elbostezodelosarboles.blogspot.com
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