
¿Llegó el final de año? ¿No es otra broma de buen gusto como las que cierta señorita anda haciendo por ahí? ¿Qué onda? ¿Así tan tan rápido todo? Quizás me esperaba una premiación por buena persona, un día para comer hasta reventarse y que la comida chatarra me corriera por las orejas a falta de más espacio en mi jodido estómago, una semana de exámenes para hacer nada porque me eximí, un martes con Getting better, con guindas en la piscina, con un grito de “ándate, léete todas las novelas del mundo, pero a mi no me mires, FUERA” como un patito de plástico amarillo, es que en lo sintético guarda todo el sabor, el olor, el color mega súper saturado de un diciembre en que con toda la transpiración de esta ciudad podrías repletar piscinas enteras. Es, no sé lo que me queda del jardín infantil, un pato tirado en el cemento calentado de Santiago, yo recibiendo un diploma de la tía no se cuanto (quizás la tía Claudia y sus choques de ideas) o la tía Maribel con su cara de elefante o la otra tía Maribel que con el Cristóbal terminamos echando y hasta me confesé con la tía Isabel pero nos había gritado y como en un micropólix eterno eso no era permitido en nuestro mundo de niños, Cristóbal, negro, con la partidura en simétrico dos, con el cuello torciéndolo para decirme “me equivoqué y que tanto importa?” eso tiene los diciembres, te equivocas y ya da igual, te caes al pasto blando y levantarte o quedarte en el piso es igual de tibio, igual de libre. Y llega la blanca navidad en la que en Chilito nos bañamos en tina (los más pudientes) o en los grifos, si la suerte nos anda en una pileta o con la manguera del vecino nomás para capear el calor que nos quema las nucas. Te levantas escuchando Only sleeping, tus viejos en la pega, tu nana no llega, tus hermanos de vagos por la vida, unas guindas de desayuno, agarrar el morral y echar a andar por ahí. ¿Correr por la plaza? Ya, buena ¿un paseíto en moto? Ya dale ¿entregar la cajita? No wait. No te apures ¿olor a pasto sobre pasto y más pasto? Siempre ¿la calle de Quilvo interminable? Como todos los días de sol ¿un bus con él adentro? Si, por fin, al fin ¿los Beatles en la carretera? Si y con la ventana abierta ¿me arreglas la bici? Ya, total es verano ¿me puedo quitar la ropa? Solo por el calor pero que no te vea el… si, si sé, y como que Turning japanese te tiene sin bajar los ojos… adrenalínico, como traído por los mayas, preciso diciembre.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Patos amarillos juegan a quemarse con el sol…
Publicado por Ninguna en 15:49
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