domingo, 13 de julio de 2014

caía Ícaro

El ballet de los muertos nunca terminó de componerse
ejecuta mecánicamente mi región sin nombre
lanzas sonrientes estrellan legiones de globos aerostáticos
corro, pisando metales aremolinados,
la llamarada de ñus me ignora
Hamlet llora desde la montaña
yo le robo la alas a Dédalo
le pido a la tierra que siga siendo invierno y la cera no se derrita
aterricé en los adornos de vidrio de mi Lela
todo tan azul, en vano busco espejos.
podría haberme quedado...
pero fui a vivir a un brasero de Quilvo,
cubierta de nieve cenicienta,
observé un concierto de lenguas que enmudecieron la mía,
Ícaro caía al revés del tiempo,
vísteme de todo lo que no voy a ser nunca,
estamos en la sala del péndulo que diseño La Santa Inquisición,
Ícaro caía al revés del tiempo,
y me entraron ganas de suicidio,
y canté el himno yankee en Bagdad,
apunté a la estatua de Hussein,
desapareciéndome como infancia de niño palestino,
Ícaro seguía cayendo al revés del tiempo,
el péndulo iba a revanarnos,
nos dejé en mi chacra de berenjenas como bombas,
míralas,
son morado oscuro,
así te digan Monseñores y Santos que son negras.
Ícaro persiste cayendo al revés del tiempo,
ajedrea el invernadero,
imaginaban fuego mis hermanos,
eso era vivir en el campo,
ni los tomates ni las tomateras,
era invocar llamas y abuelos en una jauría de plástico.
Escucha la acequía que llora abortos de conejos,
soy ese trozo de cobre tosco y verde,
¿Ícaro seguirá cayendo al revés del tiempo?
Cobre se niega a ser arañado por uñas malvínicas
(y sus derivados)
temblaremos hasta ser 11 de julio.
De ese mineral cautivo,
haré unas alas iderretibles,
Ícaro cayó tanto al revés del tiempo,
que llegó al Big Bang,
voló por los aires en forma de explosión magnífica,
lo vimos todos desde la Alameda abierta,
y yo,
me declaré en estado de frontera permanente.

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