El
ballet de los muertos nunca terminó de componerse
ejecuta
mecánicamente mi región sin nombre
lanzas
sonrientes estrellan legiones de globos aerostáticos
corro,
pisando metales aremolinados,
la
llamarada de ñus me ignora
Hamlet
llora desde la montaña
yo
le robo la alas a Dédalo
le
pido a la tierra que siga siendo invierno y la cera no se derrita
aterricé
en los adornos de vidrio de mi Lela
todo
tan azul, en vano busco espejos.
podría
haberme quedado...
pero
fui a vivir a un brasero de Quilvo,
cubierta
de nieve cenicienta,
observé
un concierto de lenguas que enmudecieron la mía,
Ícaro
caía al revés del tiempo,
vísteme
de todo lo que no voy a ser nunca,
estamos
en la sala del péndulo que diseño La Santa Inquisición,
Ícaro
caía al revés del tiempo,
y
me entraron ganas de suicidio,
y
canté el himno yankee en Bagdad,
apunté
a la estatua de Hussein,
desapareciéndome
como infancia de niño palestino,
Ícaro
seguía cayendo al revés del tiempo,
el
péndulo iba a revanarnos,
nos
dejé en mi chacra de berenjenas como bombas,
míralas,
son
morado oscuro,
así
te digan Monseñores y Santos que son negras.
Ícaro
persiste cayendo al revés del tiempo,
ajedrea
el invernadero,
imaginaban
fuego mis hermanos,
eso
era vivir en el campo,
ni
los tomates ni las tomateras,
era
invocar llamas y abuelos en una jauría de plástico.
Escucha
la acequía que llora abortos de conejos,
soy
ese trozo de cobre tosco y verde,
¿Ícaro
seguirá cayendo al revés del tiempo?
Cobre
se niega a ser arañado por uñas malvínicas
(y
sus derivados)
temblaremos
hasta ser 11 de julio.
De
ese mineral cautivo,
haré
unas alas iderretibles,
Ícaro
cayó tanto al revés del tiempo,
que
llegó al Big Bang,
voló
por los aires en forma de explosión magnífica,
lo
vimos todos desde la Alameda abierta,
y
yo,
me
declaré en estado de frontera permanente.