miércoles, 11 de julio de 2012

02

quiero tener el tiempo guardado
en una casa hecha de mis manos.
sentirme rutilantemente libre
skiando en el desierto
tomar lo inefable;
eso que está en el aire
y saludarlo con el congelado roce de mis dedos.
pretendo fumarme el mundo,
en una calada inmensa
atravesar el camino del Caracol,
olvidarme como se contaba,
no saber hablar,
y tener palabras escritas
x el recorrido de mis venas.
Correré en La Última Batalla
(que tal vez es solo la primera)
cruzaré nuevas eras,
me instalaré en mí,
coseré lo no resuelto:
a mi puño
a mis huesos
beberé el dolor de un trago,
para que por fin,
 desaparezca
o al menos,
hasta que me pare al baño del bar.

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