no está todo el día, te lo confieso. la codicia a veces la empuja hasta otro rincón. ¿como puede uno sentirse miserable en la efervesencia del camino de hacerse rico? . ella no baja. más bien sube, de la tierra a mis labios dejando al descubierto el reverso de mi sonrisa. ni tan llorada ni tan recor-dada por tí. ¿por qué todas nuestras fantásticas cosas desfilan ante mí con sus vestiduras de verano, de recuerdos? jornadas laborales inventadas y trabajos construidos. alzamos los brazos pidiéndole a Dios o al Estado la solución a nuestros problemas. tú no tienes soluciones. y mi pena. que sube-no baja. no está resuelta.
martes, 20 de diciembre de 2011
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