sábado, 15 de mayo de 2010

perroño



este tiempo me muerde, es año de dejar de tener tres para tener cuatro, ver algo a un océano de distancia y como en el fin de los tiempos correr sin cansarse, quisiera saberlo, quisiera también que efe fuera finalmente feliz farfullándo fijamente fijando fuegos fucsias fosfóricos. Ya murió, nació, aprendió a caminar, salió del corral. A veces me siento de cinco años, me pregunto el pro qué de todo, me saco las culpas de nada, está desapareciendo mi verguenza y me pongo feliz de solo tirar cosas al cielo, lo lindo es que nunca se caen. Hoy, es una de esas veces.

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