Voy
a convertir el h2o en la fórmula del petróleo
iu
es ei e Israel quedarán jalando de un lado y otro de un avioncito de
hidrocarburo
acto
seguido caerán porque el hueso del perro va a desaparecer
voy
a convertir el h20 en la formula del petróleo
e
incendiaré el aire de toda esta Provincia
volátil
como imaginaciones de niños radicadas en cuentos de dragones
y
mitología inglesa que leímos en infantobest seller
volatizada
llegaré a contarte porque la esperanza de eso que decían mi país
colgó
de un lienzo sobre el que escribimos EN TOMA
vamos
a viajar en una piedra enrabiada
sobrevolando
la Alameda bombardeada de Allende
que
se junta con la Alameda de mi adolescencia
voy
a defender tu capacidad de asombro a piedrazos
si
es necesario
si,
es justo y necesario no creer en vos Señor
que
mandas evangelistas al furgón
a
que reciten en tono monocorde el esqueleto de palabras famélicas
escribamos
el ritmo de un poema
que
pueda bailarse en mapudungun y lunfardo
dame
5 minutos
no
para convencerte de la urgencia de la revolución jacintista
ni
de la mentira del Señor Pugliese
que
nos dice que no somos empleados si no socios
y
que todos podemos hacernos ricos
cinco
minutitos para pintarte un lenguaje no silabárico
que
le cante a los conventillos imaginarios de la tristeza
tristeza
que hierven los abrazos,
y
si tienen suerte,
la
evaporan.
Evaporándonos
en una mañana blanca
como
el primer cohete latino
que
no financió ningún imperio
ni
de guerra de freezer ni Star Wars
vamos
al Espacio de las cosas que no existen
acompáñame
que me propuse ir a buscar
todos
los brazos y piernas
de
los niños palestinos
vivo
desperdigada
en
todos los que se curtieron
sin
perder la ternura jamás
vivo
con el brazo adherido
a
un campamento de guerrilleras kurdas
y
sus canciones que no entiendo
sus
amores que nunca concretan
sus
fusiles almohadas
y
sus convencimientos de mujer árbol
voy
a invocarte con las voces que me atraviesan
con
toda mi timidez,
que
nadie conoce,
(pues
sufre pánico escénico)
cubierta
con mi ternura
convertida
en un poncho de hilos de greda
cuando
logre incendiar el aire
no
cierres los ojos ni te cubras la cubierta
que
voy a llegar hecha lluvia
a
inundarte
no
de humedad y colchones resfriados,
no
de catástrofe y punteros,
in
un
darte
de
luminoso
viento
de verano en la noche,
inundarte
-aunque
suene panfletario-
in
un
darte
de
alegre rebeldía.