domingo, 26 de mayo de 2013

carta de navidad o cerveza de miércoles en la noche

quiero tener la dignidad del travesti solitario de Avenida Independencia,
ese que abandonó Once y encumbra belleza un martes de madrugada.
quiero la despre-ocupación de un policía de Montevideo que cuida el Estadio más antiguo del mundo
o la pobreza de la juventud, que se lleva con risa y alcohol (x acto de gracia) nunca miseria.
quiero un suicidio lindo como lanzarse a las líneas del metro y que todo Santiago sepa que he muerto.
quiero la verdad de todas las jergas que he aprendido
quiero la seriedad del Che en su retrato más archiconocido para mi cara de rebeldía adolescente (que no he tenido ni tiempo de ensayar).
quiero un mundo en el que si valga la pena parir
quiero quemarme sin pólvora
sin condenarme a la soledad de un cenicero
sumergirme en cerveza de los miércoles, que alguna vez fue de sábado.
quiero un compañero le haya regalado los brazos y el pecho a su pueblo, y que me redescubra como su pueblo.
quiero tener tantas historias y mañanas como las persianas del Todesca,
la seguridad de la mitad de las calles de La Boca,
quisiera resucitar en los sesenta
y ser como una guerrilla del siglo XXI.
quiero volver a creer en el viejito pascuero,
para pensar cinco minutos que el capitalismo puede ser igualitario, cuando menos bondadoso,
quiero ser la frente de un obrero,
para nunca más saber tragarme mentiras,
solo frío de 7 de la mañana,
quiero contar con un cuarto de la paciencia de Fidel,
quiero columpiar a la Tania y que me pregunte si Argentina queda muy lejos.
quiero ser el testamento del siglo pasado,
 quiero vencer las dicciones que tenga en contra,
y fundirme en todos los pares de ojos que cuelgan de los trenes,
que buscan respuesta,
al kilo de algo que sube cada mes,
que no pagan los dólares blanqueados, 
que no financian los discursos de Kristina,
ni bendice el Santísimo Francisco,
ni vuelan los aviones de Piñera,
quiero transformar mi nostalgia en amor,
para gritar "A VENCER O MORIR X LA ARGENTINA"
y pensar que podría ser Chile,
sin lamentarse,
sin más patria que Latinoamérica.