martes, 30 de abril de 2013

yo te amé como se lanza una bomba molotov (aunque nunca he lanzado una)


yo te amé como se lanza una bomba molotov, es decir con la adrenalina de una montaña rusa saliéndose de sus rieles
cagada de miedo, con las piernas temblando
con un arrojo insensato como todos
con alma de pelotón suicida
sin miedo ni al fuego ni a la ley
con rabia extendida de mi corazón hasta mi brazo, de mi brazo al aire, del aire a un punto fijo en la calle
te amé con mala puntería (quitemos las connotaciones únicamente sexuales)
errando tantas veces que no fue una si no muchas  las que lancé
y a ratos fallé las proporciones, dejando pura bencina
y ni un colchoncito de aserrín sobre el que caer exhausta
en otras me distraje y ponele (por hacerme la linguisticamente conquistada) se me acabó la fuerza al momento de soltarla.
o peor aún, nunca la solté y hubo incendio en mi mano, la izquierda para variar
te amé con el optimismo de haber prendido un triunfo
cuando la situación era pura agua y venía el piquete
repliqué el segundo después del lanzamiento cuando te tenía en frente y mi mundo no transgredía más allá de tí
creyendo que la vida se me iba en esa mañana en Los Héroes
te amé a ratos sin identidad, porque la había tapado
cometiendo la estupidez de rayar una muralla con frases trilladas del tipo Ni la iglesia ni el Estado me dirán como amarte
que no decían nada, no significaban nada
sin embargo me hacían prolongar ese momento en que toda la alameda era pisada por zapatillas y gritos eufóricos
y cuando el guardia del edificio, me persiguió cuadras y cuadras (no pude terminar de rayar, otro a la lista de mis fracasos)
me sentía como perrito nuevo o mejor dicho lo que sería la energía de un perro con la inteligencia de un gato,
yo te amé con la dedicación, el tiempo y el valor insconsciente que significa lanzar una bomba molotov
es decir, te amé con desborde, más de la cuenta, quizás fue un desperdicio.
Y tu, por otro lado me amaste como lanza un paco culiao una bomba lacrimógena
me dejaste sin aire
me hiciste llorar por inercia
la piel me picaba y te refugiabas en tu armadura como de fuerza especial
casi casi me llevas detenida
casi casi pasamos una linda mañana en el Carnicero
casi casi te conté mi vida en una comisaría
y aunque aprendí a respirar
a correr sin cansarme
a zafar fuera como fuera
a empecinarme en quedarme
hubo un momento en que la lanzaste directo a mi cara,
me quemaste los brazos
ya no tenía ni guantes de seguridad ni bototos punta de fierro,
y tampoco quería devolverte todo eso.
y hoy sé, que te olvidé como se lanza una bomba molotov
vale decir, despues de tanto pensarla y repensarla
de juntar el miedo y el heroismo casi infantil
de ya no sentir más allá de consignas robadas e impropias
pude olvidarte como se lanza una bomba molotov:
de una y sin pensarlo
y no hubo dolor, ni ahogo ni necesidad de amoníaco o limones
porque corrí libre por Irraarazaval, Macul con Grecia, Parque Bustamante, Pio Nono y la Alameda entera.
corrí sin mirar siquiera si te había dado
pero con la certeza de que te estabas quemando.

lunes, 22 de abril de 2013

ni país ni paisito

pueblito perdido, cíclicamente rebelado, plenamente convencido que nos vienen cagando hace más de cuatro décadas. pueblito lindo, que avanzas como niño, sin saber para qué lado pero intentando coordinar al menos las piernas. pueblito recostado en arena caliente, con los pies azules y los ojos blancos de tanto mirar saliva de inframundo y murallas de siglos. pueblito enrrabiado al borde del llanto y la impotencia, desilusionado de esta democracia como juego de ajedrez del que solo se es un miserable peón. pueblito insurrecto, gritado en Aysén y Magallanes, renegado de la  bandera ficticia en el falso Arauco, cargado de mano en mano, bajo el sol x temporeras, llevado de un viñedo a otro en bicicleta, perdido en Estación Central y sus asaltos, cubierto de petróleo de puerto, rodado por los cerros de Valpo, tejido x las artesanas de La Ligua, secado en un salar perdido mirando valles en las estrellas, inconsciente entre minas, bares y prostíbulos de cobre, confundido colgando de los brazos de un peruano, acaso boliviano. Pueblito mío, no te tengo ni solución ni respuesta, tampoco puedo entregarte mis manos fundidas con mi presencia, solo la convicción, imborrable como todas, que en algún momento del camino, volveremos a pelear juntos.

lunes, 1 de abril de 2013

mochila de pretéritos

calor frío. soy un pájaro con alas de  cartílago y cabeza de ornitorrinco. yo tenía muchos peluches pero no los traje, de la aduana no pasaban. yo tuve una tribu de conversadores hambrientos, una libertad de cartón que jugué como raspe. un amor que tal vez no lo fue y una mujer a la que no le cambié la vida, tuve compañeros con los que compartí penas y rabias de adolescente. una comuna que quería como la de París y que no terminó siendo ni una mala lectura de eso. tuve un pueblo que amé (o) con todas mis fuerzas y un kilo de niños callejeando a los que les enseñé lo poco que sabía. tuve un mundo y una jerga allá del otro lado.. Más me presenté aquí, solo con el recuerdo que no quiero que se me escurra entre los dedos, hoy me levanto con la certeza que todos los pueblos pueden resumirse en un uno, y aunque aquí se levante más tierra que humo algún día volveré, lo prometo sin fechas. y el mundo que imaginamos podrá verse, de ambos lados del muro.