viernes, 30 de noviembre de 2012

de jabón y mugre

Soy como la Historia Universal

en mi vida se sucede un hecho tras otro
y cuando he tenido tiempo de abrazar uno
ya es atropellado, acto seguido diluido x el que sigue.
como cola de banco desmembrada x civiles enf(d)urecidos.

busco y no
intento y no
evoco y no

(los escribo tantas veces para evadir este SÍ gigante)
rascacielos capitalista sobre zapatillas NIKE que apaga cómo fósforos;
el ruido del organillero, el sonido melancólico del palito al chocar contra los balones de gas.
Tengo miedo a dejar de ser provincia.
Yo no los ilumino.
Ellos con su tránsito de abejas me dejan incandescente.
Ellas, que nadaron en jalea real y aún no lo descubría me han confundido.
El chico de las cuerdas es un detenido desaparecido que nunca se entrevistó con los militares.

Hay un barco de papel bombardeando mi sub-submarino toluenoso,
juro sin invocar:
NO QUIERO AHOGARME EN ESTA TINA DE JABÓN Y MUGRE.
(ponte vio; retirad el tapón)

lunes, 19 de noviembre de 2012

ortaet



es un poquito como una relación de amor, de esas parejas sin género ni época, un amor un poco a lo  Mario Benedetti. Y si bien al principio, cuando ocurre tiritas más de nervio que de frío y los huesos te resuenan es cosa de avanzar un poquito para salirse de uno y quedarse en el otro. ¿Sabes cuál es la diferencia? la luz, que cae sobre tí como un sol artificial que no pretende serlo, con una sencillez que te cantaa un bolerito al oído, entre todos los juramentos, menos es más, menos es más, te echo de menos. Juré que nunca le haría un texto al texto pero... ¿cuántas veces hemos bailado borrachos más por bailar que por lo etílico? este reencuentro de madera, con la madera, la ropa negra que nunca podrá decirte NEUTRALIDAD. No sé que quiero hacer el resto de mi vida, me gustan muchas cosas como reírme de la gente o comer galletas dulces, no me gusta el Santa Lucía por lo elitizante o el GAM porque los hipster se olvidan que ahí estuvieron Ellos que mandaron el país a la mierda en la dirección de sus tanques. Y da igual el calor de 42 grados o el frío que le duele hasta a la bicicleta, si logras nadar entre todos esos egos como almas del inframundo escucharás el silencio más hermoso, el estridente silencio de los cuerpos.