Seamos dos espermatozoides nadando en
ríos de semen que nunca llegan al cuerpo de una mujer, de un hombre
o un transexual. Conozcamos la libertad de quedar estampados en la
pared de un preadolescente o un niño de 11 años que sumido en el
aburrimiento de la peste cristal descubre con fascinación el
onanismo y olvida lo placentero de rascarse las pústulas.
Desprendamos la piel de la cara como si nos hubiésemos insolado
demasiado, cambiaré mi nombre, tu ya haz hecho suficiente con el
tuyo, te regalo lo mejor que me pudo dar este sistema: MI RUT.
Telepatía para cuando planifique una juerga, jerga de hipopótamos
aprendida para no precisar el uso de clave morce cuando llegue la
Dictadura de los antiprletarios, todo es lucha de clases, entre
nosotros no ha habido más que lucha de palabras, lucha entre dos
seres humanos o nucleosicoticosdevasonoesquizoides demasiado volados
para decir BASTA. Subasta de cuerpos, su basta señorita Egaña dice
la Tía Berta indicando con reproche mis pantalones, que ya no sirven
ni para cubrirme el poto, hace mucho calor para andar con shorts
debajo, mejor me quedo a lo gringo y si impresiono, el horror lo
pagan ellos, yo ni me doy cuenta. Correr hasta Portugal que nunca
será vecino de España, si no el comienzo de tu calle, para llegar
al comienzo de tu sonrisa, son-risa me diría Consuelo y vuelta a
pescarnos de una ciudad para enunciar esos sueños que más parecen
globos con helio y poemas que otra cosa. guacho de mierda, quiero
verte.