jueves, 31 de mayo de 2012

el té sangriento

S: You can stay
A: No entiendo esperanto.
S: Podrías quedarte.
A: Podría
S: ¿has bebido té sangriento?
A: Siempre hay una primera vez
S: Recítame el poema del otro día
A: Los sonetos?
S: Los de sílabas incontables, los de versículos y no versos, los que te calan profundo y no sabes de qué tratan.
A: Estás muy cuerdo esta tarde
S: Siempre hay una primera vez
A: A veces pienso que la loca soy yo
S: Es ese el poema del otro día?
A: No…  cuando me miras mis ojos son llaves, el muro tiene secretos, mi temor palabras, poemas, solo tú haces de mi memoria, una viajera fascinada, un fuego incesante.
S: ¿vamos a saber existir fuera de este diálogo?
A: He llegado a la conclusión que lo único que existe son las palabras
S: Las palabras me han engañado, no es tan fácil como llegar y beberte.
A: Son las únicas que pueden dar cuenta que algo se ha asomado a ser
S: Es cierto, eso pasa cuando la gente no se ha apresurado en inventar la televisión
A: Volviendo a tu petición
S: ¿CUÁL PETICIÓN?
A: La de quedarme
S: ¿te vas?
A: Supongamos que me voy solo para aprender el camino de vuelta
S: Si no te vas nunca no hay necesidad que ensayes un regreso
A En ir probando imposibles está la construcción de la realidad
S: golpe bajo (nunca he sido real)
A: ¿y si damos el paseo juntos?
S: ¿Quién se dedicaría a ese incesante primordial absurdo de asesinar el tiempo con cada taza?
A: Podrías dejarle el trabajo al Conejo
S: É pretende encarcelar al tiempo en una esfera con números, debemos encontrar una carta que llore una alegría sobre tu taza, la carta debe ser negra, si no, olvídate del té.
A: Tú famoso té sangriento, allá también hay horas.
S: En tu mundo el tiempo está muerto porque la gente se ha dejado morir
A: Entonces, no nos dejemos morir nosotros
S: Es muy tarde: todavía no nazco.
A: Podría congelarme, esperar que nacieras y darte una mamadera de tu condenado té.
S: El té sangriento es solo para aquellos que no han sangrado nunca
A: Yo si me he cortado subiendo árboles
S: Mas nadie te ha cortado aún las alas
A: Supongo que no, aunque no estoy segura de tenerlas
S: Se asoman por tus omóplatos, siento la viscosidad de la oruga, desplazarse terroríficamente
A: ¿te dan miedo los bichos?
S: Solo los que fuman y hablan como…
A: ¿cómo si hubieran violado a un pueblo genocidiado?
S: Exactamente. Extrañaré que alguien entienda lo que quiero decir antes que me decida a explicarlo.
A: La oruga busca el número impar de cada década
S: Debes irte antes que amanstardezca.
A: Si matas al tiempo de una vez nunca será muy tarde, no tendré que irme nunca.
S: Eso sería renunciar a mi única convención, ya ves que estoy peligrosamente cuerdo, seguramente loco.
A: ¿Siempre has hablado con tan mala ortografía?
S: Ay niña, cuando decidí dedicar mi eterna hora del té a matar el tiempo comencé por los siempres.
A: ¿Y los nuncas?
S: Nunca me interesaron. ¡Alicia?
A: ¿sí?
S: Podrías quedarte. 

viernes, 11 de mayo de 2012


no otros árboles, ningún otro cielo


 la muerte tiene las arrugas del sol, el tiempo nos alcanza allá en la delgada línea, lo único verdaderamente horizontal que nos queda... 


el viaje, tiempo ya de emprenderlos, tiempo falta para darnos cuenta de ello, yo al menos elegí un telón, al final eres mi mejor paisaje, paraje, pasaje.